Fuerteventura, a través de los ojos y lienzos de Vanesa Guardia

La Casa de la Cultura de Puerto del Rosario inauguró ayer la exposición de pintura “Vanguardia”, un recorrido por algunas de las obras de Vanesa Guardia, artista portuense que, con esta, alcanza su tercera exposición al público desde que se internara en su carrera artística, hace apenas siete años.  

El alcalde de Puerto del Rosario, Marcial Morales, la concejala de Cultura, Mary Carmen de la Cruz, y el consejero de Cultura del Cabildo de Fuerteventura, Juan Jiménez, abrieron el acto con unas breves palabras sobre la autora, una introducción que siguió el maestro de pintura de la artista, Raúl Castejón, quien elogió la destreza de Guardia en el arte de la pintura.

IMG 2688

Naturaleza, color y detalle se funden en la Casa de la Cultura en una colección que arranca a cada paisaje un prisma único, aunando con una técnica cuidada y minuciosa la expresividad del lienzo y la intensidad del arte fotográfico.

La mirada de Vanesa Guardia, detallista, afilada, se posa, con estas obras, en diferentes paisajes de la naturaleza de Fuerteventura: imágenes abiertas, como el amplio juego de luces y reflejos de la Playa de Cofete o la intensidad azul de cielo y mar en El Cotillo, se contraponen con lienzos protagonizados por un detalle del paisaje.

En este último grupo cabe destacar imágenes como la flor de tunera, de gran impacto cromático, o del cuadro titulado “Maniobras”, en que la autora representa el detalle de un esqueleto de rorcual (en referencia a las muertes de cetáceos por el uso de radares de las maniobras militares).

“¡La misión del arte no es copiar la naturaleza, sino expresarla! ¡Tú no eres un vulgar copista, sino un poeta!”, indicaba un enfurecido personaje de Balzac (en “La obra maestra desconocida”), expresando la idea de este escritor de que el arte no debe limitarse a reproducir fielmente la imagen de lo real, sino que debe introducir la interpretación que hay detrás de cada elemento.

La exposición Vanguardia es un claro ejemplo de cómo, sin abandonar la minuciosidad y gran rigor técnico, la mirada y lienzo del pintor, poeta de la imagen, puede ir mucho más allá del duplicado de la realidad.